VERANO DE COPAS

La combinación de una Copa América Centenario única en su formato y de una Euro por primera vez con 24 países y 51 partidos, nos llenó de acontecimientos que se sucedían uno tras otro sin darnos tiempo para disfrutarlos o sufrirlos, ya no digamos analizarlos.

Hace unos días discutía con algunos amigos sobre el exceso de futbol que encontramos en los medios, principalmente en televisión, a pesar de la variedad de eventos deportivos de calidad disponibles en el mundo. Tanto futbol puede justificarse si consideramos que los medios responden a la demanda.

Por alguna razón el futbol nos hechiza. Tal vez sea su simpleza, su universalidad geográfica social y cultural o su popularidad contagiosa. No es mi intención analizar –mucho menos entender- la masividad del futbol, sólo reconocer que es por mucho el entretenimiento favorito del mundo.

No sé a ustedes, pero a mí me queda una sensación de resaca. La combinación de una Copa América Centenario única en su formato y de una Euro por primera vez con 24 países y 51 partidos, nos llenó de acontecimientos que se sucedían uno tras otro sin darnos tiempo para disfrutarlos o sufrirlos, ya no digamos analizarlos.

Así, el sorprendente final de nuestra liga con el gol de último minuto del Pachuca en el estadio de Monterrey, parece mucho más lejano en el tiempo de lo que realmente está. La eliminación temprana de Brasil con un gol hecho con la mano y las declaraciones del presidente de la Asociación Uruguaya se pierden en una zona gris de la memoria.

En otros tiempos de menor globalización, la catástrofe de la selección mexicana seguiría haciendo eco. ¿Será cierto que el tiempo lo cura todo o nada más ayuda a olvidarlo? Por muy aparatoso que haya sido el 7-0, sus consecuencias no son tan terribles ni derrumban un negocio multimillonario como podría haber sido no llegar al mundial. Puedo entender la continuidad de Juan Carlos Osorio, lo que no me entra en la cabeza, es la postura suicida de seguir reduciendo espacios en la liga para los futbolistas mexicanos.

Si imperaran los intereses económicos sobre los deportivos lo entendería, pero ¿qué lógica sigue el secar la fuente de futbolistas para la selección, que es el mayor negocio de los dueños? ¿Qué el futbolista mexicano es más caro que el extranjero? ¿Eso qué? Cuando pagas por un mexicano, el que cobra caro es otro club mexicano, y el negocio queda entre ellos. La verdad no entiendo quién, de entre los que toman las decisiones, sale ganando.

Ya hablando de la Euro, resurgieron los hooligans ingleses y sobre todo los rusos, preocupante. Como refrescante fue la afición irlandesa, tanto republicanos como norteños. Las sorpresivas selecciones de Gales e Islandia animaron el torneo. Siempre es curioso que Alemania sea eliminada, pero más que falle tres tiros en una serie de penales (y aún así ganaron a Italia). Para España, definitivamente llegó el fin de una era.

Pero lo que más llama la atención es que por encima de la coronación de Chile en América y de Portugal en Europa, los titulares, los comentarios en las redes sociales y el espacio en las conversaciones cotidianas, las sigan acaparando Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Los muchos y buenos goles de Messi en las etapas previas o el fabuloso cabezazo de Cristiano ante Gales que nos hizo recordar a Pelé en la final del 70, se quedaron en la cotidianidad a la que nos tienen acostumbrados. Lo trascendente de sus lágrimas (por distintos motivos), de sus problemas fiscales y con la AFA, de su renuncia a la selección, de los comentarios alrededor de ellos por parte de Maradona y otras figuras, de su forma de festejar o lamentarse, de su presencia, de su ausencia y de la rivalidad adoptada por merengues y azulgranas, entre muchas otras cosas, nos hablan de dos figuras con contados precedentes.

Como aficionado a la Fórmula 1, recuerdo que en 1988 había una preocupación general por el dominio absoluto de Mclaren y lo aburrido que se había vuelto el campeonato. Hoy, todo mundo añora los “emocionantes” duelos entre Senna y Prost justamente aquel año.

¿Es demasiado futbol? ¿Tanto hablar y escuchar sobre Messi y CR7 nos embriaga? Algo me dice que cuando ya no estén en la cancha los vamos a extrañar. Los vamos a extrañar

Redacción: Patricio Sabido

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