Los condenados

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Enrique Vega

Estamos arribando a la fecha cinco y con 12 jornadas por disputarse, parece ser que ya hay un equipo que está sentenciado a la Liga de Ascenso. Me refiero, claro está, a Dorados. El análisis matemático dice que aún tiene posibilidades de quedarse, y pese a que los números le dan vida, son los mismos números los que también tienen al equipo de Culiacán en un profundo estado de coma.

La realidad del Gran Pez es que en la cancha luce desahuciado. Es un equipo sin chispa, sin emoción, sin entrega, sin idea, sin futbol, esto es lo que, a todas luces, hace pensar que Dorados difícilmente seguirán en la Primera División el próximo torneo. Si bien es cierto que aún es joven el certamen, da la impresión de que los sinaloenses han tirado la toalla. La buena noticia para Dorados es que Luis Fernando Suárez ya no es su entrenador, la mala es que llegó “El Profe” Cruz. Esto, llámenme hombre de poca fe, podría considerarse suicidio.

Ligado al caso de Dorados se encuentran las Chivas, equipo que ha decidido no prestar sus jugadores a la Selección Nacional. No creo que los jugadores del Guadalajara hagan lucir al Tri, no es fecha FIFA y Senegal no es un parámetro real de un futbol que pudiéramos llamar decoroso. La decisión de Chivas, pese a que no la aplaudo, la entiendo. Es más importante conservar la categoría que brindar jugadores para un partido molero que solo abastece los bolsillos de los directivos mexicanos.

El problema es que Guadalajara sigue sin encontrar un buen funcionamiento y la realidad sea dicha: de no existir los desahuciados Dorados, Chivas estaría temblando de miedo pues su posición en la porcentual es crítica y su juego, jornada tras jornada, luce cada vez más oscuro y desolador. No sé si Almeyda esté en la cuerda floja, lo que es un hecho es que por ahora no tiene idea de cómo hacer funcionar a un equipo que lleva años tratando, sin éxito, de encontrar un modelo de juego que le dé para salir de la mediocridad más prolongada de su historia y esto sí hace temblar a la afición rojiblanca.

La palabra condena no siempre debería estar cargada de un significado negativo. Hay un equipo en México que parece estar de vuelta: Cruz Azul. Es sorprendente la nueva cara celeste. Ya no aburre verlos jugar, Cruz Azul empieza a reaccionar luego de dos años de total oscurantismo. Hoy los cementeros saben a qué juegan, tienen ritmo, tienen buen futbol, poseen ganas y lo mejor de todo, parece que hay una comunión grupal. Hoy los jugadores del club de La Noria juega con corazón, da gusto ver jugar, ahora sí, a la Máquina. Ya era hora de que estuviera de regreso uno de los llamados grandes del futbol mexicano. Bienvenido de vuelta, Cruz Azul. Hay cosas por mejorar, nadie lo niega, pero parece que los celestes están condenados a un buen torneo, ojalá no decepcionen.

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