El lodazal en la femenil

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Georgina Larruz Jiménez | @LarruzMG

La semana pasada ocurrió algo que no es nada nuevo en la selección femenil de futbol que disputará el torneo preolímpico rumbo a Rio 2016: la exclusión de jugadoras como Stephany Mayor, Kenti Robles, Bianca Sierra, Pamela Tajonar y Charlyn Corral.

Hasta ahora, los bombazos mediáticos han girado en torno a las opiniones de Charlyn Corral, comentarios que son absolutamente válidos, pues ha sido un eco de que jugadoras como Fátima Leyva, Fabiola Vargas y Anjuli Ladrón han dicho en su momento por situaciones similares. No ha habido un mayor ruido a las declaraciones de Kenti Robles y Pamela Tajonar, que secundaron la percepción de la goleadora del Levante.

Imaginense nada más que Osorio no decidiera convocar a Javier Hernandez, Tecatito, Talavera para las eliminatorias, pues así está el asunto.

No es la primera, ni será la única vez que varias de las jugadoras sean silenciadas dejándolas fuera de la selección femenil. Muchos sabemos de las formas autoritarias que Leonardo Cuellar tiene a la hora de elegir a las que vestirán la casaca nacional.

Hace unos meses, Leonardo Cuellar se pavoneaba con el lanzamiento de la Liga Femenil del Sector Amateur, iniciativa noble, sin lugar a dudas. En aquella ocasión, el estratega de la selección nacional y “cabeza moral” del futbol femenino en México se congratuló del proyecto y expresó por enésima vez su deseo de crecimiento del balompié para las féminas.

Prometió, por supuesto, que esto significaba la conformación de una nueva estructura, una optimización de recursos y, por supuesto, una atracción de talento de primer nivel.

Hoy, con la arbitrariedad mostrada en esta convocatoria, echó por la borda los esfuerzos que se habían hecho en el sector amateur por tener una liga oficial para que niñas tengan un proceso deportivo digno. Demostró, una vez más, que quien esté alienado/a los modos de Cuellar será quien también salga en las fotos oficiales.

Hasta ahora, Cuellar no ha entregado resultados que reflejen un avance de la selección. No se sabe a ciencia cierta, cuáles son los criterios de visoría para integrar al combinado nacional, habiendo jugadoras igual de talentosas como las actuales y jugando en ligas no reconocidas por la Femexfut.

Conste, continuidad no es sinónimo de estancamiento y las participaciones de la selección mayor, competencia tras competencia, dejan claro el estado del arte del futbol femenil. Y ya son 17 años.

¡Por Dios! Colombia y Costa Rica han hecho mucho más por el futbol femenil en Latinoamérica que nosotros, el gigante de Concacaf.

Los cambios no son en papel, sino en la estructura y mientras la legión Cuellar esté al mando, difícilmente podremos presumir de tener una selección femenina de clase mundial. Mientras siga habiendo incongruencias desde las altas esferas, difícilmente podremos consolidar al futbol femenil en México, y, por desgracia, es el escenario más factible.

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