EN EL ÁREA GRANDE

PSM El Punterazo 1

Por Patricio Sabido Malda

LA MISMA LEY PARA TODOS

Mientras estés dentro de la ley, nadie puede obligarte a tener determinada conducta. Que el oficio que escogiste, principalmente porque tienes facultades para vivir de ello, implique que te conozca mucha gente, no te obliga a más de lo que se obliga a cualquier otra persona.

En medio del escándalo de extorsión en el que está envuelto Karim Benzemá, el primer ministro francés ha salido a decir que Benzemá no debería ser convocado a la selección francesa por no ser un ciudadano “ejemplar”. Tal declaración me deja un sabor de boca muy desagradable. No quiero pecar de iluso, pero creo que, afortunadamente, los políticos no son quienes deciden quien juega y quién no en una selección, al menos en la mayoría de los casos. Ni siquiera es un asunto democrático, lo que pondría a los jugadores de todo el mundo a trabajar en su popularidad en lugar de en su capacidad para jugar futbol.

Cada cuatro años, no falta el diputado hablador, oportunista e ignorante de lo que es el deporte de alto rendimiento, que se rasga las vestiduras porque México no arrasa con las medallas olímpicas y amaga con pedir cuentas a los deportistas. De igual forma, me parece hipócrita la postura de un político que, según parece, tiene bastante cola que le pisen.

Pero fariseísmos aparte, lo que me asusta es la tendencia a exigir a los deportistas ser “personas ejemplares” sólo porque son figuras públicas. Mientras estés dentro de la ley, nadie puede obligarte a tener determinada conducta. Que el oficio que escogiste, principalmente porque tienes facultades para vivir de ello, implique que te conozca mucha gente, no te obliga a más de lo que se obliga a cualquier otra persona. Hay quien se preocupa por la imagen que sus ídolos transmiten a sus hijos. Yo creo que si se hacen cargo de su formación, el ejemplo de los padres será infinitamente más influyente que el de Messi, Cristiano o Justin Bieber.

La opinión pública francesa, tan sensible además en estos tiempos -se entiende- comienza a hacer leña del árbol caído en el caso de Benzemá. Lo que no se entiende, ni se justifica, es que se le considere culpable de un cargo por el que ni siquiera se le ha juzgado. Karim debe tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro ciudadano, y mientras no se demuestre lo contrario, se debe presumir su inocencia.

Los mismos franceses se quejaban hace algunos años de que sus seleccionados no cantaban la marsellesa con entusiasmo, igual que en México decimos de que los futbolistas naturalizados no se sienten tan mexicanos como para serlo. Pero ese no es asunto de los entrenadores, ni siquiera de los directivos del futbol. Aquí si corresponde a los políticos determinar lo que se requiere para otorgar la ciudadanía.

Al final seguimos confundiendo roles y mezclamos leyes y política con sentimientos y aficiones. No es algo que sólo pase en México, ya vemos que también en Francia, o que en Sudáfrica le creen su cuento de hadas a quien asesinó a su novia a sangre fría y le dan una condena que correspondería a un delincuente menor, sólo por ser famoso y necesitar de prótesis para caminar. Estoy seguro de que estas historias abundan en todo el planeta. Se nos olvida que en medio de estas confusiones e incongruencias, hay seres humanos que pagan por la estupidez, cobardía o soberbia de otros.

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