¿QUERER A TOMÁS BOY?

PSM El Punterazo 1

Por Patricio Sabido Malda

Cada vez que surgía la posibilidad de que Boy dirigiera a Cruz Azul, yo rezaba por que no fuera cierto. Pero esta vez no lo sé. Ahora que Tomás asume el banquillo cementero no estoy seguro de que vaya a ser tan malo como me lo dicta mi sentimiento.

Seguro no soy el único, pero no soporto a José Mourinho. Su actitud y declaraciones me parecen ofensivas e irrespetuosas hacia todo su entorno. Es un tipo al que es muy fácil odiar. Pero aunque no simpatice con él, no puedo dejar de reconocerle sus logros. Ha coincidido con una época grandiosa del Barcelona y se ha colocado como su principal enemigo, ya sea dirigiendo al Chelsea, al Inter o al Real Madrid. Y si bien la mayoría de las veces ha salido derrotado por el Barcelona, durante una época fue el único que pudo arrebatarle algunos títulos a los blaugranas.

Mourinho ha ganado de todo, y en particular, le dio al Inter de Milán los dos años más exitosos de su historia. Como aficionado del Inter, debería estar agradecido con él. Lo estoy, disfruté mucho del triplete coronado con la Champions del 2010. Pero ya desde entonces me caía mal y no me dolió tanto su partida. Cada vez que ganaba algo con el Real Madrid me molestaba, y me daba gusto cada una de sus derrotas como merengue.

En el futbol mexicano, hay quienes me caen excelente, bien, regular y mal. Pero hay un tipo que siempre me ha caído en la punta del hígado. Me refiero a Tomás Boy. No nos conocemos, por lo que no creo que le afecte lo que yo diga o piense. Qué bueno, porque la verdad nunca lo he aguantado. Su actitud soberbia me parece en extremo repugnante. Puedo decir que es tan insufrible como Mourinho pero sin sus éxitos. Tan ególatra como Hugo Sánchez pero sin su trayectoria. Un hablador sin siquiera una carrera cercana a figuras medianas como Benjamín Galindo, Jorge Campos o Pável Pardo, ya no digamos Cuauhtémoc o Rafa Márquez.

Como técnico ha hecho mucho ruido pero nunca ha ganado un título, a diferencia de los muchos técnicos (mexicanos y extranjeros) del eterno carrusel de entrenadores reciclados, que ya han ganado uno o más títulos de liga.

Cada vez que surgía la posibilidad de que Boy dirigiera a Cruz Azul, yo rezaba por que no fuera cierto. Pero esta vez no lo sé. Ahora que Tomás asume el banquillo cementero no estoy seguro de que vaya a ser tan malo como me lo dicta mi sentimiento.

Es un hecho que Cruz Azul necesita una sacudida, una actitud diferente a la que le han brindado la seguidilla de técnicos caballeros que hemos tenido. Si Boy le imprime sangre caliente al equipo y de paso nos regala uno o dos títulos, estoy dispuesto a aceptarlo, a dejar de odiarlo, hasta a celebrar alguno de sus tradicionales desplantes.

Pero sólo si realmente se convierte en un antes y después para Cruz Azul y no en uno más de los que llegaron, prometieron y se apagaron a la mera hora. Sólo así estoy dispuesto a quererlo. Aunque sea un poquito. Aunque no se entere ni le importe. Ojalá.

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