ELEFANTES BLANCOS Y ECONOMÍA

En el área grannde

 

Compartir estadio con tu archirrival podrá sonar a sacrilegio para la mayoría de los aficionados al futbol. Pero la verdad es que por más que lo intento, no entiendo qué tendría de malo.

¿Cuál es la situación más ineficiente, económicamente, para un individuo o familia? Si consideramos tiempo, dinero, esfuerzo y talento invertidos para generar un ingreso, se me ocurre algo peor que el desempleo. Y es tener un inmueble sin usar. Es poder “vivir de tus rentas” y no hacerlo. Es perder dinero por cada mes que pasa sin que nadie ocupe dicho inmueble.

Creo que si tienes un edificio, casa, bodega, etc., lo lógico es que lo uses. Si no lo usas, réntalo, y si no lo rentas, ¡pues véndelo!, o transfórmalo en algo que sí puedas usar, rentar o vender. Es economía simple, al menos yo así lo entiendo. Por lo mismo no le veo sentido a la proliferación de estadios que se da en México y en el mundo entero.

En Monterrey se acaba de inaugurar un estadio espectacular. No cuestiono la necesidad de tenerlo, es moderno, seguro, funcional, impresionante por dentro y por fuera y ofrece una gran experiencia al aficionado. Lo que no entiendo es que semejante joya abra sus puertas cada 15 días y el resto del tiempo esté sin usar. ¿No sería buena idea que también los Tigres jugaran ahí?

Compartir estadio con tu archirrival podrá sonar a sacrilegio para la mayoría de los aficionados al futbol. Pero la verdad es que por más que lo intento, no entiendo qué tendría de malo. Cuando empecé a ver futbol, el estadio Azteca era compartido por 4 equipos, el Jalisco por 3. En Milán, dos de los clubes más grandes y exitosos del mundo comparten estadio desde hace más de 80 años. Pasa lo mismo en Roma, Genova, Munich y hasta hace poco en Turín. Y no se ha perdido ni rivalidad ni identidad.

Como aficionado al Cruz Azul me sigo preguntando qué necesidad hay de tener un estadio en medio de la colonia Nápoles. Es un terreno que por su ubicación, podría aprovecharse con oficinas, un centro comercial o habitacional, un estacionamiento subterráneo de varios niveles (el hoyo ya está ahí) y en el mejor de los casos un parque público. ¿Creen que los vecinos extrañarían el estadio? Cruz Azul podría volver a jugar en el Azteca, donde ya jugó durante 25 años y que al igual que el nuevo BBVA, se ocupa una vez cada 2 semanas.

No son los únicos casos, en Guadalajara hay 3 estadios de primera división para 2 equipos. ¿Fuera de México? Buenos Aires tiene más estadios (allá los llaman “canchas”) que cualquier otra ciudad en el mundo, a pesar de que su población es mucho menor que otras. Sevilla y Barcelona, al igual que la Perla Tapatía, también tienen 3 grandes estadios y 2 equipos. En Italia empiezan a sumarse a la fiebre de construcción de estadios innecesarios.

El nuevo estadio de Wembley, inaugurado en 2007, costó más de 1,000 millones de Euros y sólo se usa para la final de la FA Cup, los partidos de la selección, un par de juegos de la NFL y algunos eventos especiales. Un año antes, el Arsenal inauguró un nuevo estadio, en la misma ciudad de Londres, donde también Chelsea ocupa su propio estadio. Por si fuera poco, construyeron un nuevo estadio olímpico de medio millón de libras que lleva 4 años sin que ningún club lo use y que apenas en 2016 será ocupado por el West Ham. ¿Saben dónde será la final del mundial de Rugby este año? En Londres, en otro estadio con capacidad para 82,000 personas.

Los estadios olímpicos de Seúl y Beijing no tienen usuario fijo y abren sus puertas esporádicamente. Ni qué decir de los estadios para el mundial del 2014 en Brasilia (que no tiene equipo de primera división) o en medio de la selva amazónica, donde aún no le encuentran uso a un estadio de 270 millones de dólares.

Los juegos olímpicos y el mundial de futbol no hacen sino acentuar esta ola de construcciones. De elefantes blancos que, a mi parecer, obedecen más a la soberbia de las autoridades que al sentido común o a una necesidad práctica. Parece que lo importante es apantallar y tal vez beneficiarse con contratos inflados. ¿Austeridad?, ¿para qué?, si al final de cuentas quien paga, casi siempre, es el contribuyente. Usted y yo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *