El Rey Guerrero

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Después de lo que pasó el partido de ida en la cancha del TSM, era muy difícil que los gallos lograran revertir un marcador que aplastaba hasta al queretano más optimista. La final del Clausura 15 se decidió prácticamente en el partido de ida, y Santos bordó en su propia cancha, la quinta estrella de su historia.

 

Si, es cierto, el partido de vuelta se convirtió en un infierno auténtico para el nuevo campeón del futbol mexicano porque pisó la cancha del equipo con más empuje y amor propio de nuestra liga, un Querétaro que iba a luchar hasta el ultimo minuto y que se iba a entregar como pocos equipos saben hacerlo.

 

Lo que pasó durante los primeros 45 minutos en el estadio Corregidora, fue la rebelión de un equipo que desde hace algunos meses, entiende el futbol a partir de un concepto muy básico que determinó su andar por el torneo: lucha. Parecía que después de los electrizantes 38 primeros minutos, los gallos tenían posibilidades asequibles de lograr “el regreso” más importante del que se tuviera registro, sin embargo no les alcanzó, pues durante esos primeros minutos, los gallos blancos dieron su último suspiro como auténticos gladiadores y para el segundo tiempo, el oxigeno, la idea y, desde luego, el futbol, ya no les alcanzó frente a un Santos que supo frenar las ganas del equipo más combativo de la liga. Y así, terminó el sueño de los queretanos, con un gran intento por resarcir los errores en Torreón. Felicidades, gallos, por el gran esfuerzo.

 

Del otro lado, tenemos al nuevo monarca de nuestra liga: Santos de la Laguna, un equipo que vino de menos a más durante el torneo, el equipo de Caixinha que mostró inconsistencia durante lapsos prolongados del torneo regular que por poco les hizo quedar fuera de la lucha por el título. Hoy ese tema quedó atrás, los jugadores de Santos lustraron sus habilidades y su juego en conjunto a medida que avanzaban en la llamada fiesta grande.

 

Hoy Santos puede y debe festear su quinta copa alzada, pero es importante recordar que, al menos en esta edición, fue, en grana medida, gracias al sistema de competencia, y si bien de eso no tienen la culpa, deberán seguir trabajando mucho si desean seguir mandando en el máximo circuito. Con la conquista del campeonato por parte del octavo lugar de la clasificación, se siguen generando las dudas sobre si es correcta la forma de competencia que impera en nuestro futbol, pues, a decir de las liguillas, salvo algunos excepcionales casos, no es necesario ser el mejor para ser campeón.

 

Claro que debemos felicitar al Club Santos por su logro, pues, a pesar de lo que muchos digan, estar en una final, sea la que sea, tiene su mérito y el domingo pasado, en la final de este torneo que terminó, los laguneros mostraron ser un equipo con las credenciales suficientes para alzarse como nuevos reyes del futbol azteca. Habrá interrogantes para nuestra liga y su esquema de competitividad, pero no hay duda de que Santos se coronó como nuevo rey con mucho mérito pues impuso su futbol, su virtuosa estrategia y su juego en sociedad.

¡Felicidades, Santos! ¡Felicidades, Rey Guerrero!

 

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