El jabeo contra Blatter

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Por Georgina Larruz Jiménez

@LarruzMG

La cloaca se destapó y salieron a la luz algunos de los casos de corrupción de la FIFA. Digo algunos, porque las investigaciones tuvieron dardo con nombres y apellidos en un momento clave para el máximo organismo rector del balompié mundial. Los que dieron el pitazo fueron nada menos que dos hombres que también tienen mucha cola que les pisen: Jack Warner y Chuck Blazer.

Chuck Blazer ahora ‘jabea’ al recién dimitido Blatter, reconoce que aceptó sobornos para la organización del Mundial de Francia 98 y Sudáfrica 2010. Lo hace desde la protección del gobierno estadunidense, en calidad de informante.

El efecto dominó es inminente, ahora Irlanda alzó la voz con aquella eliminación ante Francia previo a Sudáfrica 2010. Partido en el que, muchos recordamos, hubo una evidente mano de Thierry Henry.

No es el primer caso de amaño de mundiales, hace un año el Sunday Times dio a conocer una investigación periodística que revela los sobornos para ‘planchar’ la realización del mundial de Qatar 2022. Esta sede, reveló el diario, fue despojada a Inglaterra. Otro diario británico, The Telegraph, publicó que se dieron “mordidas” del calibre de Luis Suárez para que la Copa del Mundo en Rusia 2018 fuera posible. Del otro lado del Atlántico, el New York Times también publicó una indagatoria sobre el arreglo de algunos partidos previos a Sudáfrica 2010.

Pero esta sacudida a Blatter también tiene otro soplón: Jack Warner, un hombre que tampoco goza de las tablas más transparentes. Warner ahora teme por su vida y por Trinidad y Tobago, país al que también incidió de una forma descarada en las elecciones nacionales. Warner ha sido un hombre no alineado a Blatter, pese a ser vicepresidente de la FIFA. En el 2011, el suizo reventó al trinitense al revelar la repartición de 25 sobres con 40 mil dólares para cada presidente de las federaciones de CONCACAF a favor del catarí Bin Hamman, contrincante de Blatter en el 2010. El presidente de la FIFA le dio el premio de consolación a Qatar como sede del Mundial de 2022. La prueba, un correo electrónico de Jérôme Valcke que fue cacaraqueada por Warner en el 2011, pero jamás difundida.

A todo esto, saltan las preguntas ¿quién gobierna a la FIFA?, ¿A quién hay que rendirle cuentas?, ¿Bajo qué facultades el gobierno estadounidense puede investigar a este organismo rector e incluso detener a los amos del futbol? ¿Qué gana Estados Unidos con esta cacería de mafiosos? El primer argumento que ha dado el Departamento de Justicia apunta a que los millones de billetes verdes que circularon en esa serie de actos de corrupción

No suena descabellado pensar que hay una intención de straigth-left al gobierno que encabeza Vladimir Putin. Los dos “púgiles” se llaman Reino Unido y Estados Unidos.  Los ingleses ya se colocaron en primera fila para ser sede en caso de que Rusia 2018 sea revocado; los estadunidenses hicieron lo propio y han dejado entrever su deseo por ser sede a Qatar 2022.

Las aristas económicas de una cancelación o, más bien, de una reasignación del mundial ruso ponen a temblar al Kremlin. En este año, la economía nacional había sido debilitada por las sanciones impuestas por la Unión Europea, decisión que hasta el primer trimestre del año fue reconsiderada por los países que componen dicho bloque económico. Una revira acarrea consecuencias que podrían acelerar la recesión de la UE. Es por ello que la Federación Rusa de Futbol, en voz de Nikita Simonián y , Vitali Mutkó, Ministro de Deportes , apuesta n por Michel Platini como sucesor de Blatter. Lo mismo ha manifestado el resto de las federaciones del continente.

Platini tampoco es el mejor sucesor de Blatter, si es que vamos por la tónica de reestructurar al futbol mundial.  El francés ha creado su grupo de poder en la UEFA con tres periodos consecutivos al frente de esta confederación. Habrá que esperar si las condiciones favorecen a Platini para que, al fin, quede a cargo del máximo organismo de la FIFA o bien su poder se delegue a algún candidato afín.

Lo que es un hecho, es que no se puede permitir que se siga prostituyendo a uno de los deportes que millones de espectadores jugamos, vemos, sentimos y demás. Hay que ser congruentes con aquellas insignias de fair play, y jugar limpio es también ser transparentes.

Hace unos años Transparencia Internacional elaboró una serie de 26 recomendaciones a fin de hacer mucho más confiable al organismo. Los puntos más destacables son la urgente restructuración, así como la implantación de principios empresariales, cumplimiento de códigos de conducta, establecimiento de reglas claras respecto a las elecciones de funcionarios.

Queda la pregunta, ¿es ésta la oportunidad que tiene la FIFA para hacer un gol olímpico y sacudirse de tajo el pecado de la corrupción?, ¿o de plano sólo habrá un cambio de cobrador en este tiro libre que tiene en sus manos?, ¿por fin hubo knock out a la corrupción?

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