Xavi Hernández, héroe y nostalgia culé

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Diana Gómez

“Me han hecho la persona más feliz del mundo. Hoy y estas 17 temporadas. Soy el hombre más feliz del mundo. Somos el mejor club del mundo digan lo que digan”

Xavi Hernández portando un par de tachones naranjas con detalles amarillos y su uniforme blaugrana estaba de pie, en un ángulo luminoso del centro campo, entre sus compañeros de guerra, aquéllos que han llorado, y han reído con él, esperando a que de pronto comenzará a decir algo, pero Xavi no decía nada, tan solo observaba a la gente que lo rodeaba, observaba a esa afición que tanto lo admiraba desde hace ya 17 temporadas.

El Maestro como le llaman por su talento, por sus enseñanzas en el campo, parecía que si decía una palabra no podría contener más el llanto, pues desde que pisó la cancha la afición lo recibió con un hermoso mosaico,  se  encontraba con la mirada perdida en el horizonte y en la penumbra, vislumbrando hacia la tribuna, más allá del campo, donde miles de personas estaban observando o se retorcían en el graderío al ritmo ensordecedor de los cánticos de apoyo.

Xavi sabe que este día aún no es el final, tiene dos finales por delante con los catalanes y les recordó a todos los hinchas culés “Esto no se ha acabado. Queremos la Copa, queremos la Champions y de aquí a 15 días me despido de todos. Visca el Barça y Visca Catalunya”. Mencionó.

Barcelona había preparado una gran sorpresa, proyectó en la pantalla gigante del Camp Nou un clip donde repasó los mejores momentos del volante español con la camiseta blaugrana, goles, títulos y jugadas, es en este momento donde las lágrimas no pudieron resistir más y brotaron impregnadas de toda emoción.

Andrés Iniesta su mejor amigo,  no se podía quedar atrás y le dedicó unas palabras: “Tenemos el privilegio de despedirnos de un jugador único, de una leyenda para este club y para fútbol. Muchas gracias por tantos años de enseñanza”

La característica más saliente de la cara de Xavi son sus ojos oscuros claros, vivos, unos ojos que en el espacio de un segundo pueden volverse fríos, brillar de afecto, o, como ahora, reflejar una vaga nostalgia que mantiene a sus compañeros esperando, observando el nostálgico momento, ese que por momentos no quieres que termine nunca, por el simple hecho de evitar la despedida.

Hoy por hoy es muy pronto decir adiós, sin embargo todo el mundo parecía satisfecho, todos habían venido a rendirle culto al Maestro, habían venido a ver a Xavi Hernández. Captura de pantalla 2015-04-19 a las 19.43.06

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