MUERTE SÚBITA: LA TRAGEDIA DEL FÚTBOL

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El fútbol es ese amor celoso que exige lo mejor de los jugadores, un gran esfuerzo. El precio de ser el mejor y convertirse en leyenda es muy alto.

Hace unos días un joven defensa del Sporting de Lockeren falleció en el hospital de Limburgo, ciudad donde se encontraba disputando un encuentro con su club cuando después de veinte minutos de haber comenzado el partido se desplomó en la cancha.

Mertens fue reanimado por los médicos de ambos equipos con un desfibrilador antes de ser trasladado al nosocomio, a los pocos días su estado de salud empeoró y el pasado 30 de abril falleció a los 19 años.

Desgraciadamente este tipo de situaciones no son casos aislados dentro del fútbol, la cancha se ha teñido con desgracia en constantes ocasiones y sin embargo parece que no son preocupantes para los dueños de los Clubes donde militan o en las Federaciones de su país.

Quizá hemos olvidado que nuestros ídolos del balón son humanos, que suelen cansarse o que en ocasiones merecen darles a sus cuerpos un descanso y solo nos interés el espectáculo que nos merecemos por pagar un boleto en taquilla.

El caso que más sea recordado debido al impacto que ocasionó sea el de Marc Vivien Foé, aquél mediocampista de Camerún que falleció a la mitad de la cancha durante la Copa Confederaciones del 2003, a consecuencia de un infarto sorpresivo que terminó con su vida.

El 28 de agosto de 2007 el defensor del Sevilla, Antonio Puerta, perdió el conocimiento en plena cancha, aunque salió del estadio por su propio pie, poco después falleció a consecuencia de una serie de paros cardiorrespiratorios a la edad de 22 años.

Miklos Feher, jugador del Club portugués Benfica, también falleció de manera súbita el 25 de enero de 2004, cayó fulminado en pleno juego contra Vitoria de Guimaraes.

Yair Clavijo, del Sporting Cristal, murió mientras jugaba en el estadio municipal de Urcos, la causa: paro cardiorrespiratorio

El paraguayo Víctor Hugo Ávalos falleció el 27 de octubre de 2004 poco después de anotar su último gol con el equipo de Villa Florida.

Paulo Sergio de Oliveira Silva, conocido como ´Serginho’, falleció después de iniciar el partido con su equipo Sao Caetano, en abril de 2009

Por desgracia México no se ha quedado fuera de la tragedia, Antonio De Nigris fallece en su casa poco después de disputar un partido a consecuencia de un fallo cardiaco.

¿A qué se deben tantos casos de muerte en la cancha? ¿Los médicos no están capacitados para realizar exámenes físicos exhaustivos? ¿La medicina aplicada al deporte no cuenta con la tecnología para vigilar la salud de los futbolistas? ¿Se oculta el estado de salud de los jugadores para negociar mejor?

Estas y otras miles de preguntas se me vienen a la mente cuando veo este tipo de situaciones trágicas y sorprendentes que han ocurrido dentro del mundo que admiramos.

Quizá en un momento como aficionados exigimos resultados, espectáculo a consecuencia de lo que sea y cuando ocurre una desgracia así tan solo nos lamentamos por unos momentos y estás figuras que en un momento llegamos a idolatrar se convierten en cifras, dejan de ser nombres para convertirse en sombras, el precio de convertirse en el mejor del mundo, ser el campeón de campeones, que la afición coree tú nombre es un precio demasiado alto y puede que en un momento sea cruel y malagradecido.

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