Las “Barras Bravas”, la delgada línea entre el color del fútbol y la violencia

@CazandoPatos

Las “Barras bravas” se han caracterizado por darle al fútbol mexicano el color y los cánticos dentro de los estadios, sin embargo poco a poco se han convertido en un dolor de cabeza para las Directivas por  el alto índice de violencia.

Hace unos cuantos ayeres, el fútbol mexicano se caracterizaba por la tranquilidad que se vivía dentro de los estadios,  familias enteras acudían los domingos a pasar un rato agradable observando y apoyando al equipo de sus amores, las rivalidades solo existían dentro de la cancha, después de noventa minutos abandonaban el estadio en paz y tranquilidad, esperando regresar el siguiente fin de semana.

Actualmente, la paz y tranquilidad para las familias ha desaparecido, en el fútbol mexicano se han dado duros enfrentamientos  dentro y fuera de un estadio, estas batallas campales son protagonizadas por los aficionados de cada equipo,  las rivalidades han dejado de ser meramente deportivas, los más agresivos suelen darse entre los partidos América vs Chivas, América vs Pumas, América vs Cruz Azul, Cruz Azul vs Pumas.

Dentro de las barras bravas podemos encontrar temas relacionados con  el alcohol, las drogas, el tráfico y la reventa; son conformadas por jóvenes entre los 13 y 27 años.

La primera barra brava nació cuando Pachuca ascendió a Primera División, eran conocidos como “La Ultra Tuza”, los líderes fueron invitados por la propia directiva y los trajeron  desde Chile, con el simple objetivo de crear algo similar a las barras de Sudamérica, sin embargo el proyecto no se consolidó hasta el nacimiento de “La Rebel”, poco después surgieron en América, Toluca, Guadalajara.

Hoy en día podemos observar diferentes hinchadas como “La Perra Brava”de Toluca, “La Rebel” de Pumas, “La Legión” Guadalajara, ”La Sangre Azul” Cruz Azul, “La Adicción” de Monterrey “Libres y locos” de Tigres, “La Monumental” perteneciente a América.

Ejemplos claros de hechos violento fueron los sucedidos en la Jornada 12 del torneo Clausura 2014, cuando seguidores de las Chivas y policías se enfrentaron en una gresca durante el clásico tapatío ante Atlas, el intento de las fuerzas policiales por detener a los aficionados que aventaban bengalas desde la tribuna se salió de control, dejando ocho policías heridos de gravedad, así como la clausura del Estadio Jalisco.

Otro hecho violento ocurrió dentro de las instalaciones del Estadio Azul, cuando justo en el pitazo final, la hinchada celeste forzó la reja que daba el paso a cancha para así poder encarar a los jugadores debido a otra eliminación, los elementos de seguridad fueron insuficientes.

En febrero de 2013 los partidos América vs Neza, León vs Chivas y Querétaro vs Atlas fueron manchados de sangre, al ocurrir enfrentamientos entre hinchas y policías.

Dentro de la violencia el ingrediente xenófobo dentro no puede faltar, pues se ha dejado ver en diversas ocasiones, cuando integrantes del grupo de animación de Santos imitaban sonidos de los monos cada vez que Felipe Baloy del Monterrey tocaba el balón, los hinchas de Pumas también son tristemente conocidos por las agresiones verbales y racistas al fallecido delantero Christian Benítez y a los jugadores Franco Arizala, Eisner Loboa y Darío Burbano.

Pero, ¿Cómo funcionan estas barras?

*La mayoría de ellas son apoyadas por los Clubes con boletos para los partidos locales  y como visitantes, también reciben apoyo para realizar los viajes donde juegan como visitante

* Se dedican a reclutar nuevos integrantes mediante el uso de redes sociales, pero deben probar su “valentía”

*Se reúnen antes del partido en puntos acordados, los cuales son anunciados por redes sociales o por mensajes de texto, ingieren bebidas alcohólicas y en algunas ocasiones consumen drogas.

*Secuestran autobuses para llegar al estadio

*Utilizan a mujeres y a niños para poder ingresar bengalas y petardos

*Quien no demuestre su “awuante”, es insultado, amenazado y amedrentado

Ya va siendo hora de que las directivas abran los ojos y hagan conciencia del gran problema que esto representa, del daño que causa no solo a la imagen de nuestro fútbol;  todos debemos luchar por que las tribunas vuelvan a ser las de antes y que el fútbol vuelva a ser un espectáculo para todos, que la protagonista sea la magia del balón y no las tribunas manchadas de sangre

 

 

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