¿Clásico? ¿Para quién?

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Georgina Larruz Jiménez

@LarruzMG

Las rivalidades, conforme pasan los años, sí, se acrecientan, pero aún no es para convertirse en un odio a muerte. Los más populares juegan de rojo, mientras que los más fieles visten de amarillo.  Los dos técnicos, desde que llegaron han dado mucho de qué hablar, uno porque lleva bien puesta la camiseta, motor que bastó para salvarlos de la zona de descenso; el otro, un timonel que llamó la atención de todos los medios a su llegada por el prominente palmarés de su carrera, con una vara muy alta que dejó el antecesor para consolidar el poderío del equipo como el máximo ganador del país.

Esta descripción no es del decepcionante América-Chivas acontecido en el pasado fin de semana en el coloso de Zapopan; sino más bien del partido de semifinal de la DFB Pokal entre el Bayern Múnich y el Borussia Dortmund. Un juego al que los seguidores de ambos equipos fuera de Alemania, erróneamente, se lo han denominado “El Superclásico alemán”.

¿En qué momento el choque entre estos dos equipos se le dio importancia? , ¿Qué características debemos tomar en cuenta para llamar clásico? Y me atrevería a preguntar ¿clásico para quiénes?

Tanto el Borussia Dortmund como el FC Bayern Múnich en los últimos cinco años han casi alternado posiciones en la Bundesliga; han chocado en la DFB Pokal y en aquella final de la Liga de Campeones en Wembley hace dos años. Estas podrían ser condiciones futbolísticas que alimentan un clásico, pues las abejas de Westfalia salieron “respondonas” al “siempre invencible” cuadro bávaro.

La racha positiva en las estadísticas de juegos en ambos equipos en las últimas cinco temporadas, en efecto, desplaza a la tradición del Derbi del Ruhr (contra el acérrimo rival de los aurinegros, el Schalke 04) o al Derbi bávaro (el contrincante regional: el Augsburg), según sea el caso.  Esto también podría ser la raíz de un clásico.

En términos de fichajes podría decirse que sí hay una rivalidad con las Estrellas del Sur sobre todo por las transferencias de Mario Götze y Robert Lewandowski y en últimos días por el rumor –ya desmentido – de la llegada de Jürgen Klopp en sustitución de Pep Guardiola; ahora bien, conviene saber que el Bayern, si está en sus posibilidades, compra jugadores de otros equipos como el Schalke, Wolfsburg, Leverkussen, etcétera. Esto es uno de los puntos por los que el BVB contra Bayern no es un clásico.

La afición ha dado chispazos de roces, pero no para dividir a Alemania; esta rivalidad “recalcitrante”, se ha configurado a nivel internacional, debido a la popularidad que ambos equipos han alcanzado. Ésta no ha sido gratuita, desde luego, pues hay una estrategia mercadológica que ha posicionado al Bayern en Asia, Estados Unidos y Latinoamérica. El Borussia Dortmund ha empleado también esta estrategia en menor medida, pues no es un club que nade entre millones de euros; aunque, es de admitirse que la afición del BVB se ha amalgamado gracias a los diferentes clubes de fans oficiales que han surgido.

Con esto, el partido que se vio entre ambas escuadras es, más bien un clásico mediático de mediano alcance. Un juego que está a unos cuantos años de convertirse en un clásico y de tener los reflectores de un Real Madrid contra Barcelona. Eso es parte del remplazo generacional de los aficionados y de la forma en que ahora se apropian de un equipo. Son las memorias que se quedan en los aficionados para etiquetar los clásicos, al final de cuentas, son jueces y partes de este tipo de encuentros.

Por cierto, bien por el Borussia y por Kloppo. Gracias por dar una lección de remontadas históricas. Y del Bayern, sólo queda decir “el fracaso es un evento no una persona”.

 

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